viernes, 6 de septiembre de 2013

Nada importa

Lo más cruel del amor es que nunca te enamoras del otro, sino de una estúpida concepción que te creaste en tu mente. Tal vez porque pensabas que te lo merecías después de tanta tormenta, después de ver tantas bolsas de plástico flotar en el aire y no poder atrapar ninguna. Y el amor después del amor del amor, no es más que una chingadera. Sí, una chingadera, pues. Esa de darte cuenta que te enamoras de un desconocido. El extraño ese que te aguarda bajo la lluvia para compartir su paraguas amarillo. Y después, asaltarte. Como se asalta a los más pendejitos. A esos que todavía creen que los paraguas amarillos son de buena suerte. Y tú te quedas así, sin mariposas, con el corazón de sonaja deshecho y con tu sonrisa de estúpido. Y creyéndote, tremendamente afortunado en una maravillosa historia de humor negro.